Entre los actos programados por el Club Atalaya- Ateneo de la Villa para homenajear al médico y humanista ciezano, el miércoles 18, a las 19.30 horas, en los locales de esta asociación, figuran la entrega de Premios del I Memorial “Mariano Camacho” y la concesión de Diplomas a un grupo de antiguos trabajadores de la industria espartera por su labor de preservación de la cultura del esparto. El homenaje será presidido por el rector de la Universidad de Murcia, D. José Antonio Cobacho, y el vicerrector de Extensión Cultural.
El I Certamen de Estudios Ciezanos / Memorial Mariano Camacho, convocado por la asociación Club Atalaya-Ateneo de la Villa de Cieza y la Universidad de Murcia, en el marco del convenio de colaboración suscrito por ambas entidades, nació con un doble objetivo. Por un lado, fomentar los estudios de investigación sobre Cieza en cualquiera de las áreas temáticas que conforman el saber, tanto en el campo de las ciencias sociales como en el de las naturales. Y, por otro, homenajear al médico y humanista ciezano, Mariano Camacho García (Cieza, 1926-2005), una persona silenciosa y silenciada que, además de benefactora de diversos proyectos sociales, quiso vivir su sentimiento de ciezanía desde una profunda curiosidad intelectual.
Este memorial, pionero en la localidad, tiene sus raíces en la dilatada labor desarrollada desde principios de los años 70 por el Colectivo de Estudios Locales Trascieza, del que fue impulsor y asiduo colaborador Mariano Camacho, y cuyos trabajos e iniciativas siempre han perseguido la recuperación de nuestra memoria histórica y la defensa del patrimonio histórico local.
No es fácil definir a Don Mariano con una frase al uso, como se afirma en el Prólogo a la Edición de Cuadernos Ciezanos, que acaba de editar Trascieza, coincidiendo con el homenaje que el Club Atalaya le tributará el próximo miércoles 18. De él siempre se recordará su mirada culta e inquieta penetrando con agudeza en la realidad; su sensibilidad humana y artística tamizando los recuerdos y los avatares de la Historia y confiriéndole de este modo una dimensión más serena, más desapasionada; sus vivencias, su sed de conocimiento, su inmensa cultura, ese cierto aire aristocrático que irradiaba su persona, y su palabra pensada y escogida, alejada de los ecos, que seducía a quien lo escuchaba. Como seduce su escritura. Esa prosa limpia, humana, inundada de poesía, que él cultivaba sin pretensiones en su biblioteca.
Modestia, generosidad, austeridad y entrega a los demás son cualidades que siempre estuvieron presentes en su vida. Valoraba lo esencial, prescindía de lo superfluo y rechazaba la notoriedad con una persistencia casi obsesiva. También ayudó a infinidad de personas y familias, sin buscar ni pedir nada a cambio. Incluso cedió terrenos para la construcción de viviendas sociales o puso a disposición de unos temerarios jóvenes quiméricos un amplio local donde establecer un club juvenil, que a la larga culminaría en el Club Atalaya-Ateneo de la Villa.
Y fue en Cieza, en un “destino imposible”, como le gustaba decir citando un verso de su amiga Pilar López, donde don Mariano eligió quedarse a vivir para siempre: “No me imagino viviendo en otro lugar que no sea Cieza”, se le oía decir. En esta Cieza -a la que tan apegado estaba y cuya geografía recorría incansablemente, primero como médico y luego como paseante-, pasó su vida dedicado en cuerpo y alma a la medicina, pero también leyendo con voracidad, estudiando, pensando, escribiendo, viendo cine, haciendo teatro –una de sus aficiones favoritas- , siguiendo con atención los acontecimientos políticos y sociales de España y del mundo, y sobre todo, preguntándose, preguntándose constantemente…
El programa de actos que el Ateneo de la Villa ha preparado en su honor contempla la visita del Rector de la Universidad de Murcia al Museo del Esparto; la exhibición de elaboración manual de hilatura de esparto; la inauguración de la exposición “Cartelismo del Club Atalaya”; la entrega de premios de la I Edición del Certamen de Estudios Ciezanos/ Memorial “Mariano Camacho”, que han correspondido “ex a quo” a Alfredo Marín Cano, por su trabajo “Nuevas aportaciones a la expulsión morisca del Reino de Murcia: El caso ciezano (1609-1621), y a Pascual Marín González, por su ensayo “Manuel Velasco: rastrillaor y cenetista. La memoria oral de los que perdieron la guerra”. También se procederá a la convocatoria de la 2ª Edición del Certamen de Estudios Ciezanos y se presentará el número 1 de la colección “Cuardernos Ciezanos Trascieza”.
El homenaje concluirá con la proyección del audiovisual “La Cuesta del Calvario y la noche de luna”, con texto y voz de Mariano Camacho.